Muchos Cascanueces
Hey!
La semana anterior fuí a ver un par de Cascanueces a Birmingham y a Londres....prrrrrrrr...y ahora es cuando me dicen -pues que no escribes sobre ballet en el otro blog?-, -qué anda haciendo este post perdido en el Catalejo?-. Pues verán, este post se trata más de la historia detrás de. El Cascanueces es quizá uno de los ballets más famosos del mundo (no sé si más famoso que El Lago de los Cisnes, pero ahí se van), y curiosamente nunca lo había visto en vivo. Tradicionalmente se presenta en Navidad y cuando se programa en la isla, esto solía ser hacia medidados del mes de Diciembre, para terminar la ronda a principios de Enero y como yo me iba a tierras aztecas a pasar la temporada pues no alcanzaba a ver ninguna fecha. En México me parece que ahora lo presenta la Compañía Nacional de Danza en el Auditorio Nacional, pero antes si se presentaba o no era un misterio para mí (sólo he visto la producción del Lago de los Cisnes con ellos).
Pero bueno, para no hacer la historia más larga, resulta que como es un año post-crisis económica mundial, todas las compañías de ballet clásico están apostando en sus temporadas del Cascanueces para soportarse y en lugar de esperar a Diciembre, empezaron en pleno Noviembre. En general esto serían malas noticias para los fanáticos que se la pasan en el teatro, porque más Cascanueces quiere decir menos de otras cosas, pero al menos para mí esto me dio oportunidad de finalmente ver el ballet en vivo.
La historia del ballet está basada en una novela de E.T.A. Hoffmann y la música es de Tchaikovsky (con la suite de la Sugar Plum Fairy inmortalizada en el juego de Tetris). Diferentes compañías presentan producciones que adaptan el guión de una forma o de otra, con resultados muy diversos y teniendo en mente diferentes públicos. Para una discusión más amplia sobre el Cascanueces y sus diversas versiones me remito a un post del otro blog, pero basta decir que yo me aventé dos producciones que presentaban variaciones ligeras, pero que se distinguen por resaltar diferentes aspectos de las compañía que las bailan.
Jenna Roberts como el Hada de la nieve en waltz de los copos de nieve. Cascanueces de Birmingham Royal Ballet. Foto de Bill Cooper / BRB ©.
La primera versión que ví fue la de Birmingham Royal Ballet, una producción que se estrenó hace menos de veinte años y a la que muy amablemente nos invitaron a ver. Lo que más me impresionó de la producción fueron los diseños y la escenografía. Un gigantesco árbol de Navidad se elevaba en un extremo del teatro y en la famosa escena en que Drosselmayer hace que Clara se vuelva pequeñita de forma que el árbol y todo lo demás debe crecer, el árbol se elevó como magia. No puedo explicar como a través de lo que tradicionalmente son técnicas teatrales lograron esto (y sin ayuda de efectos hollywoodescos) pero me dejó con la boca abierta. La chimenea también creció y se convirtió en un gran boca de la que salió marchando el Rey Rata y su ejército. Luego, cuando Clara y el Cascanueces vencen al Rey Rata y son transportados a la escena de la nieve, las luces iluminaban el escenario de tal forma que los copos que caían brillaban y las bailarinas con sus trajes refulgian mientras se movían en lo que se veía como una ligera tormenta. Qué decir que las imágenes que se presentaron fueron maravillosas y tenían a grandes y chicos con los ojos de platos soperos.
Jamie Bond como el Cascanueces en la producción del Birmingham Royal Ballet.
Foto de Bill Cooper / BRB ©.
La segunda producción que ví fue la del Royal Ballet (que ya conocía en video porque está todo en YouTube), pero que obviamente se aprecia de forma distinta una vez que se está en la Opera House. Los boletos estaban agotadísimos y la casa atascada. La puesta en escena es un poco más tradicional y el árbol de Navidad en este caso está en el fondo, pero el guión en esta producción contiene la subhistoria concerniente al sobrino de Drosselmeyer, Hans-Peter, que fue convertido en el Cascanueces. Este personaje fue omitido de la producción de Birmingham y en aquélla, el Cascanueces es ficticio y se revela como el príncipe del Reino de los Dulces, quedando como parte del sueño de Clara. En la versión del Royal, Clara se encuentra con Hans-Peter al final, en el mundo real, por lo que se sugiere que no fue un sueño y luego se tiene la reunión entre Drosselmeyer y Hans-Peter que cierra el ballet, lo que provoca que más de uno suelte una que otra lágrima si las actuaciones fueron de diez.

El Cascanueces del Royal Ballet.
Foto de Dee Conway / ROH ©.
Como ven, el Cascanueces puede venir en varios colores y sabores y en muchos lugares forma parte del espíritu de las fiestas. Sí tienen oportunidad de verlo, no se lo pierdan. Es uno de esos ballets muy familiares y que no se requiere de nada para disfrutarse. Yo todavía me voy a aventar uno el Miércoles para cerrar con broche de oro el año y voy a ver si alcanzo la producción de la Compañía Nacional de Danza, dado a que me da mucha curiosidad.
Ciauu
Linda



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