Jardínes y Templos Shintos

Hola!

El fin pasado fuí a darme una vuelta al centro aprovechando el buen clima (Se supone que en Japón la mejor época para visitar es Abril-Mayo, porque luego el calor y la humedad suben al infinito). El destino en esta ocasión eran los jardínes del Palacio Imperial, que son el único punto de acceso, dado a que el palacio en sí sólo está abierto dos días al año (el 2 de Enero por el año nuevo y el 23 de Diciembre que es el cumpleaños del Emperador). Cómo quería ir temprano, me agarré el tren desde Kashiwanoha a las 8 de la mañana y me cambié en Kita-senju , donde tome la línea Chiyoda hasta Ótemachi. El metro es bastante eficiente y funciona como sigue. Todas las estaciones estan numeradas a lo largo de la línea y adentro de los vagones hay avisos en Japonés y en Inglés sobre la siguiente parada, así que nunca hay problema. Uno puede comprar boletos en todas las estaciones o cargar con tarjetas prepagadas que se pasan por un sensor a la entrada y a la salida. De hecho, los Japoneses son buena onda en el sentido de que si se te acaba el dinero en la tarjeta y no te das cuenta, a la salida te avisa y hay una máquina de boletos donde uno puede regargar, sin tener que pagar de más.

Afuera del Óte-mon, la entrada a los Jardínes del Palacio Imperial

En cada estación hay también varias salidas enlistadas como C1, C2, etc. que dan a diferentes calles. Para salir al palacio uno debe tomar la C10 (y sí, la estación es gigantesca!) que da directamente a Óte-mon, que en algún momento de la historia fue la entrada a Edo-jó, el corazón del antiguo palacio. La puerta la abren a las 9 en punto y uno puede andar por los jardínes hasta las 4 de la tarde, si costo alguno, aunque por alguna razón dan una ficha de admisión que debe regresarse al salir.



Jardín de Ninomaru

En los jardínes se pueden encontrar varios edificios administrativos y otros como el teatro de música Tokagakudi (que quiere decir flor de durazno) y el Museo de la Colección Imperial.  Otro highlight es el  Jardín de Ninomaru, que contiene varios árboles representando cada una de las prefecturas. También hay una casa de té  (Suwa no chaya)  y se puede apreciar una de las torres de vigilancia (Fujimi-Yagura) de las tres que todavía existen (había 19 torres en el antiguo palacio Edo). Esta en particular está orientada hacia el Monte Fuji y la gente de palacio la ocupaba también para observar los fuegos artificiales tradicionales de Julio. Otro edificio que puede encontrarse, son los remanentes del Tenshudai Donjon (torre/fortaleza) que data de 1607, y que mide 58 m, contiene 5 pisos y solía ser el donjon más alto de todo Japón, simbolizando la autoridad del Tokugawa Shogunate. A mí me pareció una especie de pirámide rara, y la neta lo primero que vino a mi mente fue - los Mayas construyeron cosas más chidas -.

El hall de música Tokagakudi

La torre de vigilancia Fujimi-Yagura

Después de estar vagando por un par de horas, salí por la puerta este con dirección a otro parque público, Kitanomaru-Koen que en sus campos tiene el Museo de Ciencia (que estaba atascado), el Museo Nacional de Arte Moderno y el Nihon Budokan, donde se llevan a cabo espectáculos de artes marciales. De hecho me recordó a una especie de arena gigantesca, casi como estadio, pero con una forma hexagonal bastante interesante. El parque en sí es simpático y es ideal como para hacer picnic. Un dato curioso es que en la puerta de salida del otro lado del parque se juntan un montón de japonesitos que se la pasan dibujando la entrada que supongo es un remanente del palacio antiguo porque tenía el mismo estilo que las puertas de los jardínes del Palacio Imperial.

Nihon Budokan

Mi última parada antes de irme a comer fue una visita a Yasukuni-Jinja, un templo shinto dedicado al establecimiento de la paz en el Imperio y en particular a los 2.4 millones de japoneses muertos en batalla desde 1853. Por lo mismo, se supone que el tema del templo es bastante controversial, dado a que hay criminales de guerra que fueron enterrados en el templo en 1979. Este hecho ha sido visto como una ofensa por otros países asiáticos, y por lo mismo hay protestas de vez en cuando. La otra es que cada vez que se cumple el aniversario de la derrota de Japón en la segunda guerra mundial (15 Agosto 1945), muchos políticos japoneses van a visitar el templo.

En frente del torii Shinto

La mayoría de la gente en Japón sigue tanto a la religión Shinto como a la budista y la forma en que concilian el hecho de que siguen a ambas religiones se debe a que la Shinto se ocupa de las cosas de la vida diaria como nacimientos, matrimonios, etc. El principio fundamental es que los dioses Shintos (kami) están en el mundo y pueden ayudar a la gente. Los dioses Shinto incluyen todo tipo de espíritus y deidades que suelen (se supone) encontrarse enshrinados en los templos shintos. 

El budismo es la religión de lo que ocurre después de la vida y lo que pasa con el alma, así que los funerales se llevan a cabo en los templos budistas. Esta religión llegó desde la India en el siglo sexto y convive de forma armoniosa con el Shinto. Los templos usuamente son más elaborados que los Shintos, con pilares y varios techos y figuras guardianas, tal cómo el Senso-Ji de Asakusa.

Los templos Shintos se reconocen fácilmente por el torii Shinto, una estructura con dos barras horizontales que está usualmente pintada de rojo brillante. Una vez que se cruza esta especie de entrada, hacia un costado se localiza la chózuya, una fuente de agua con varias especies de cazuelas colgadas (hishaku) con las que uno se supone, debe purificarse. Esto funciona como sigue. Primero se agarra un hishaku y se llena de agua, con la que después uno se enjuaga primero una mano y luego la otra. Después se supone que uno se enjuaga la boca con el agua y se escupe afuera de la chózuya.

Chózuya con varias hishakus

Después de este procedimiento, uno pasa al patio principal, el hall de adoración (haiden). Aquí uno va directamente a la entrada del templo donde hay una caja en frente y una cuerda que está atada a un gong En principio uno echa dinero en la caja y luego se jala la cuerda para llamar al dios. Luego uno aplaude un par de veces y se pide el favor (Neta lo primero que pensé fue en Rei (Sailor Mars) de Sailor Moon, jejeje). Lo que me dijeron fue que evidentemente entre más grande la petición, más dinero se debe echar.

Estuve un rato observando a la gente y creo que lo que más me llamaba la atención era lo de los aplausos. Luego me encaminé a ver el Yushukan, un museo de guerra que está al lado del templo. En despliegue tienen un torpedo y algunos cañones, pero no me quedé mucho tiempo dado a que las explicaciones están en japonés y además estaba ya acercándose el medio día y además de estarme muriendo de hambre, había quedado de verme con Susanne y Domenico y de por sí ya iba tarde. 

Yasukuni-Jinja

Bueno, aquí termina el post por el momento. Ya van pasadas dos semanas de mi estancia por acá y he de decir que la he pasado muy bien y el trabajo ahí va. Al menos he de decir que estoy empezando a ver lo de otro problemita que realmente me parece muyyy interesante. La siguiente semana es mi plática en Kyoto, así que es muy posible que tenga fotos y este fin es un festival en Asakusa que seguro sacará a relucir todas las tradiciones niponas.

Cuídense y ahí se ven.
Linda

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