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Detrás del Velo

Hola!

El otro día estaba regresando del trabajo y en Kings Cross me dieron una de esas revistas de periódico que dan gratis. Stylist sale los Martes y es una revista para mujeres con sus obligadas secciones de belleza, maquillaje, chismes, etc. Sin embargo, un artículo me llamó la atención. Na'ima B Robert es una autora británica de 33 años, musulmana y que se cubre en negro de pies a cabeza (no sólo el velo, el llamado hijab, pero también la especie de sábana negra, el abayah y el velo negro, niqab) y en él explica cómo el usarlo ella no se encuentra ni reprimida de sus derechos, ni subyugada a su esposo.

La tradición de usar un velo se deriva del Corán, donde dice que las mujeres deben usar "ropa modesta" cuando se encuentren lejos de casa para asegurar que su cuerpo y belleza se encuentren ocultos de la vista pública. Por supuesto, entre los musulmanes varía como se toma esta interpretación pero en Europa hay un debate respecto a si la forma de vestir tiene una raison d'être en la sociedad occidental. Sarkozy ha declarado en Francia que el uso del velo es usado para oprimir al sexo femenino y en Bélgica se han seguido los pasos legales para tratar de prohibirlo en lugares públicos.

La autora proclama en este ensayo que ella no viene de una familia muy religiosa y que de hecho sus papás no son musulmanes, sino que ella en un viaje Egipto descubrió el Islam y ella decidió que el cubrirse era un acto de "adoración" hacia sí misma, porque ella se está "sacrificando" para adorar a Dios. Ella también menciona que tuvo que cambiar su manera de pensar al decidir cubrirse y que los que la ven y piensan que su esposo es un opresor, se equivocan, puesto que en la privacidad del hogar, ellos son los mejores amigos y que su a su esposo reserva lo "mejor de sí misma". Pero luego también menciona que no tiene amigos hombres y que en su casa cuando tienen fiestas entretienen "x separado" , con hombres y mujeres ocupando espacios separados. Ella dice "nunca tengo que preocuparme por mi esposo viendo a mis amigas". El ensayo cierra con un "para mí sería opresivo usar minifalda" y si quieren leer más de sus razones, ella dió una entrevista a The Telegraph que puede ser leída aquí.

Lo interesante es que la semana anterior yo había visto un programa en CNN donde entrevistaban a un ex-terrorista ex-extremista (sí, dos ex-) islámico que ahora se dedica a rehabilitar a jóvenes extremistas (otro ex!). El mencionaba que es común que los fanáticos religiosos vengan de familias de clase media, educados y que es son seleccionados por organizaciones al encajar en un profile. Los jóvenes se encuentran buscando un significado a su vida y lo encuentran en una versión exagerada de la religión.

Al leer las líneas del artículo, lo primero que pensé fue que cómo era posible que esta chica estuviera diciendo que vive en una relación de plena confianza y equitativa cuando dice que se siente bien al saber que el marido no puede ver a sus amigas!! Luego que pasa cuando el hombre va por la calle y las mujeres lo ven...no se supone que ellos también deberían de reservar su belleza para la casa? Pero bueno, ella siempre tiene respuestas para eso...(vean el Telegraph).

Claro que lo primero que alguien puede decirme es que no entiendo sus creencias, y en ese sentido yo respeto que se quieran poner lo que quieran y que hagan lo que quieran. Pero cuando se habla de que una maestra de escuela no puede hacerse entender a niños de pre-escolar por estar cubierta, o casos similares, estamos en arenas diferentes. Ahora si me preguntan a mí, yo si creo que se necesita uno estar recableado como lo dijo la autora, para decidir vivir una vida atrás del velo. Ustedes qué opinan?

Les debo varios posts de un par de giras artísticas que me dí hace unas semanas, pero ando tratando de terminar un proyecto antes de irme a Japón a fin de mes y realmente es complicado....;)

Saludos!
Linda

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Linda's 1-day Nara (ó 1/2-day)

Hey!

Finalmente encontré un tiempito para escribir el post que les debía con el Linda's 1-day Nara (o más bien, 1/2-day). De hecho ando en el aeropuerto esperando mi vuelo a casa y la ida a Japón se ve ya lejana pensando que estas dos semanas se me pasaron de volada entre tanto pendiente que tenía que arreglar antes de irme (créanme que no es nada fácil teniendo en cuenta que ya no tenía flat, pero sí muchísimas cosas, jejeje). Pero para eso del closure, vean mi guest post en Chipango.

Bueno aquí les va el 1/2-day Nara.

Nara se encuentra en la parte norte de la planicie de Yamato y es la capital original de Japón (de hecho, los restos de los primeros emperadores pueden encontrarse en montículos que datan del siglo 3). Bueno, esto es entre comillas, porque lo que hacían antes era digno de chiste de gallegos. Las costumbres Shinto estipulaban que la capital se moviera con cada emperador, pero cuando entró el budismo, dicha costumbre se abolió y la capital permanente se estableció en Nara en 710, aunque dicho estatus sólo duró 75 años, porque la capital se mudó a Kyoto para evitar la influencia predominante del clero.


Los venados de Nara Koen

La vuelta que me dí es la misma que sugiere el ministerio de Turismo porque todos los sights está contenidos en Nara-Koen. Lo único que tienen que hacer es tomar el tren desde Kyoto a Nara en la línea Kintetsu (también pueden tomar el JR Kyoto-Nara, pero son menos frecuentes). En la estación salgan por la salida no. 2 o 3 y estarán sobre Ómiya-dóri. Caminen de frente y básicamente se van a topar con venados en todos lados (pueden comprar comida para venados, shinka-senbei, a 150 Yen) que son protegidos y por tanto viven libremente en Nara-Koen. El Kófuku-Ji estará a su derecha pero mejor visítenlo a la vuelta. La primera parada son los jardínes de Issui-en, que en verdad valen la pena porque es el mejor jardín de Nara y ejemplo esencial del diseño nipon.

Issui-en (650 Yen)

Este jardín data de la era Meiji y está exquisitamente diseñado con fuentes y un ojo de agua lleno de carpas. Se encuentra dividido por unos edificios tradicionales, uno de ellos siendo una casa de té donde se puede disfrutar de la vista (servicio de té cuesta 450 Yen).

El Jardín delantero de Issui-en


El Jardín trasero de Issui-en

Vayan de regreso a Ómiya-dóri y al siguiente semáforo den vuelta a la izquierda (no es muy difícil puesto que la gente usualmente sigue esta ruta). Van a ver una calle llena de puestos tipo tianguis, con más venados. Al fondo se encuentra la masiva Nandai-mon, que es la puerta que marca la entrada al Tódai-Ji. La puerta contiene dos guardianes Nió gigantes que realmente espantan si no están enterados que se encuentran a los costados y que recientemente fueron restaurados.


Nandai-mon (y más venados)

Tódai-Ji (500 Yen)

Este es el highlight del paseo. El templo contiene el majestuoso Daibutsu-den (Hall del Gran Buda) que es el edificio de madera más grande del mundo y que en su interior tiene una enorme estatua de Buda, toda hecha de bronce. La entrada a los terrenos del templo es gratuita pero para el Daibutsu-den, uno tiene que pagar, pero realmente vale la pena el gasto porque este sight es espectacular.


En frente del Daibutsu-den

La estructura actual fue reconstruida en 1709 y es 2/3 el tamaño del original. El gran Buda (el Daibutsu) en su interior fue originalmente forjado en 746, pero la estatua actual proviene del bronce del original y fue forjada durante el periodo Edo. Mide 16 m de altura y contiene más de 400 toneladas de bronce. El Daibutsu Buda es una imagen del buda cósmico que se cree precedió a todos los mundos y a todos los budas. Se cree que la estatua fue forjada porque el emperador Shomu quería un amuleto contra la viruela.


El enorme Daibutsu-buda

Algo muy interesante del templo es que en la parte trasera (a la derecha, viendo al buda de frente) hay una columna con un hueco en la base. De hecho vi a varios niños gateando por el mini-túnel y se me hizo bastante curioso. El punto es que se supone que el túnel es del tamaño del orificio de la nariz del Buda y si uno logra pasar por el túnel, uno tiene asegurada la iluminación.

Ningatsu-dó (Entrada Gratis) y Sangatsu-dó (500 Yen)

Van a salir por el costado izquierdo (sureste del templo) y encontrarán un camino que sube por las colinas. En la cima hay una plaza donde se encuentran los templos de Nigatsu-dó y Sangatsu-dó. El highlight es la terraza de Nigatsu-dó que ofrece una vista de Nara fantástica. Sangatsu-dó contiene una muestra de estatuas que datan del periodo Edo.

Ningatsu-dó

Lámparas colgantes en Ningatsu-dó

Sangatsu-dó

Salgan por el extremo sur (van a ver una especie de cabaña y a lado está el templo de Tamukeyama). Sigan el camino por el bosque y bajen por las escaleras siguiendo las señalizaciones hacia el templo de Kasuga. Caminen sobre la calle que sube por las colinas de Wakakusa-yama (quizá quieran comerse un helado de matcha) y cuando alcancen Musashino Ryokan, den vuelta a la derecha bajando las escaleras. Crucen el puente y sigan caminando por la izquierda hasta que lleguen a Kasuga Taisha.


El camino a Kasuga Taisha

Kasuga Taisha (Homotsu-den 420 Yen)

Este templo fue fundado en el siglo 8 por la familia Fujiwara y fue reconstruido cada 20 años dada la tradición Shinto (otra cosa de chiste). Esto ocurrió hasta el final del siglo 19!! El camino al templo está lleno de lámparas y en el templo mismo hay millones más. De hecho hay un festival muy famoso que se celebra dos veces al año, en el que todas las lámparas se encienden (Mantoro en Febrero).

El hall del tesoro (Homotsu-den) está al norte del torii de entrada y contiene reliquias Shinto, pero para ello tienen que pagar.

Hacia Homotsu-den


Kasuga Taisha

A la salida, sigan por el camino de la izquierda hacia Wakamiya-Jinja. En el camino van a pasar por varios templos pequeños y muchísimas lamparas de piedra.

Regresen como si fueran otra vez a Kasuga Taisha, pero doblen a la izquierda y bajen por las escaleras para regresar al centro de la ciudad. Éste es una caminada de unos 20 min por el bosque y van a pasar algunos torri (Ni-no-torii y ichi-no-torii). Eventualmente van a salir y si siguen de frente eventualmente alcanzarán los terrenos de Kófuku-Ji. Caminen por la calle entre Nánen-do y Hokuen-dó hasta llegar a Higashi-muki.

Kófuku-Ji (Entrada Gratis)

Este fue el templo principal de la familia Fujiwara y data del 710. Originalmente el complejo contenía 175 edificios, de los que sólo quedan una docena. Los más sobresalientes son las dos pagodas (tres y cinco pisos), con la segunda de ellas siendo la segunda más alta de Japón. También se puede encontrar el hall del tesoro (500 Yen de entrada) que contiene estatuas y arte que fue rescatado de las estructuras que ya no existen.

Kófuku-Ji

A la salida, sigan de frente y llegaran de vuelta a donde empezaron, la estación de Kintetsu-Nara.

Y este fue el Linda's 1/2-day Nara. Ciertamente hay algunos sitios que se encuentran en las afueras, pero si andan apretados de tiempo esto es lo mejor que pueden hacer. En fin, me voy porque mi vuelo se me va y todavía tengo que ver si no me la hacen de tos con eso de que sólo permiten un "bulto" como equipaje de mano.

Cuídense!
Linda.

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Cuando los Japoneses dejan de ser Japoneses

Hola!

Durante mi estadía en este país, si hay algo que uno nota de inmediato es que los japoneses son muy amables, atentos, pero poco cálidos (algunas excepciones pueden encontrarse). De alguna forma me recordaron a los británicos pero a otro nivel (se me ocurrió que quizá tenga que ver con el hecho de que al fin y al cabo son isleños). El punto es que uno pensaría que siempre están serios y compuestos y que en ningún momento se sueltan el pelo y se relajan.

Oh error. Los japoneses pueden desatarse y para verlo, uno debe de participar en un matsuri, un gran festival que suele estar centrado alrededor de algún templo y en el que se celebran a los personajes que están consagrados en dicho templo. Estos festivales pueden durar varios días e involucran desfiles masivos de gente cargando reliquias (mikoshi), música tradicional y baile, comida y bebida.

Cargando un mikoshi

Para mi suerte, hace un par de fin de semanas se celebró el Sanja Matsuri (El festival de las 3 reliquias), que es uno de los festivales shinto más importantes de Tokio. Este festival se realiza en honor a los espíritus (kami) de los tres hombres que establecieron el templo de Sensó-ji (que es budista!) y se celebra el tercer fin de semana de Mayo en el templo de Asakusa (que está a lado de Sensó-ji), porque coincide con la fecha en que dos de esos hombres, encontraron una estatua de Bodhisattva Kannon en una red de pesca. El tercer hombre, al enterarse de lo sucedido se les acercó y todos se convirtieron al budismo, consacrando la estatua en un templo que eventualmente se convertiría en Sensó-ji. El festival se supone viene celebrándose desde el siglo 7, aunque en su forma actual data del periodo Edo, cuando en 1649 se construyó el templo de Asakusa.

Susanne y yo en Yukatas

Susanne, Domenico y yo fuimos los tres días. El viernes fue el Daigyóretsu, que es una procesión donde un montón de gene se viste con ropa tradicional y desfilan con músicos, actores y bailarines a lo largo de las calles de Asakusa. Durante el desfile se pueden ver varios mikoshi provenientes de los vecindarios centrales, siendo cargados por docenas de gente, todos vestidos con colores identificándolos como miembros de x templo. Básicamente la ropa es una especie de saco de karate y luego se ponen taparrabo (y las mujeres pantalón) y unos zapatos que separan el dedo gordo del resto del pie (a mi entender se veían bastante incómodos). Al ir cargando el mikoshi, los que van cargando van saltando y gritando algo que sonaba como -Asakusa, asakusa!!-, pero entre salto y salto, básicamente se van aplastando unos a otros y si uno está parado en el lugar equivocado, pues te atropellan (a mi me tocó un buen pisotón). De hecho algunas mujeres se aventaron a estar cargando el mikoshi, pero más bien ellas iban colgadas de los soportes. Nosotras (Susanne y yo) íbamos vestidas con yukatas, que son kimonos de primavera y que nos ganaron un montón de miradas por el simple hecho de no ser japonesas. El ambiente estuvo muy divertido y la gente se veía contenta, totalmente desatada. De hecho hubo un momento en que pensé -dónde quedaron los japonesitos!!!- El día culminó con una ceremonia rara en el templo de Asakusa donde unos monitos se tomaban turnos para disfrazarse de dragones y bailar al sonido de los tambores (luego me enteré que es una danza para pedir por las cosechas y la prosperidad). 



Varias escenas del desfile de Daigyóretsu

Con el éxito de las yukatas, Susanne hizo que Domenico también se comprara una para el siguiente día. El sábado más de 100 mikoshi de los 44 vecindarios de Asakusa, son cargados por todos lados hasta encontrarse en el Kaminarimon y desfilar con destino al templo de Asakusa para que sean bendecidos por los sacerdotes shintos. Ese día nos tocó ver varios mikoshi de niños, que se encontraban muy emocionados por estar participando de forma activa en las celebraciones. Nosotros íbamos perfectamente ajuareados, por lo que cuando andábamos por el Kaminarimon, una japonesita nos pidió sacarnos una foto. Cuando Domenico le dijo que sí en menos de 5 segundos salieron como 30 japoneses todos con camarotas profesionales y sacándonos fotos desde cualquier ángulo. Realmente fue intimidante....después nomás estuvimos caminando por Nakamise-dóri tomando fotos y viendo a la gente y a los mikoshi pasar.

Japonesitas caminando en el Matsuri
 
El último día fuimos en la tarde (y ya sin yukatas) porque en principio ese día sólo desfilan los tres mikoshi importantes y además el clima estaba un poco tristón. Susanne encontró el recorrido en internet por lo que tan sólo teníamos que aparecernos en el momento y lugar adecuados. Lo más chido fue que varias avenidas principales son cerradas al tránsito y por lo mismo la gente está sentada en las calles (muchos evidentemente crudos, jejeje) y caminando relajadamente. Domenico tuvo el tino de ver que contraesquina de donde estábamos, unos grupo de músicos estaban tocando unos tambores tradicionales (taiko). Fue un espectáculo porque era una combinación de coreografía con música hecha enteramente de percusiones y una flauta. Cuando terminó, nos fuimos a dar una vuelta por las tiendas aledañas a ver la cerámica tradicional y otras cosas. La gente siguió celebrando y la música y cantos se siguieron oyendo aún cuando ya el sol se había metido.

Mikoshi cargado por niños

En suma, puedo decir que los japoneses son muy diferentes cuando están en modo de fiesta. Es casi imposible reconocerlos y me quedé con la idea de que el desfile de los mikoshi de alguna forma se parecía a cuando los chinelos bailan en el festival de Tepoztlán. Al final, parece ser que aún cuando las culturas son de lo más distintas, el matsuri hace que el japonés saque a relucir ese animal fiestero que todos llevamos dentro, y que no pensé que existiera al menos en los japoneses. Ya ven, uno no debe fiarse de las primeras impresiones.

Nos vemos en el siguiente post donde les tengo la presentación del tour exclusivo de Kyoto en un día. Ando volando de regreso y haciendo corajes con AirFrance porque los desgraciados me hicieron pagar sobrecarga (en qué mundo cabe que de regreso tienes menos peso permitido que de ida) y me tocó un asiento con un sistema de entretenimiento que no funcionaba, por lo que después de no pelarme 3 horas, me ofrecieron un voucher por 30 euros y ahora tengo que depender en mi batería de 4 horas para soportar un pedazo del vuelo de 11 horas....grrrrrrrrr (encima de que de ida me intoxiqué con su £($*£& comida!).

Cuídense y eviten AirFrance
Linda

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Entre templos y el gente, olas de gente

Hola!

Este fin de semana que pasó estuvo bastante ajetreado y divertido dado a que se celebró el Sanja Matsuri, un festival típico en Asakusa donde los japoneses muestran que también tienen un lado alegre donde se suletan el pelo y echan relajo. El festival duró tres días y Susanne, Domenico y yo nos lanzamos con singular alegría. Además también tuve oportunidad de visitar el Meiji-Jingú, el templo quizá más admirado en Tokio y los vecindarios coloridos de Harajuku y Shibuya. Como hay demasiadas cosas que contar, me reservo el recuento del Sanja Matsuri para el siguiente post (aunque Susanne ya escribió sobre el evento en Chipango), y por lo pronto les voy a narrar mis impresiones acerca del Meiji-Jingú y el oeste de Tokio.

Torii gigante a la entrada del Meiji-Jingú

El Meiji-Jingú (Jingú = templo shinto) es un templo shinto que originalmente fue eregido en memoria del emperador Meiji y su esposa, la emperatriz Shoken, responsables de conectar a Japón con el resto del mundo. Su construcción se finalizó en 1920 pero como muchas cosas en Japón, fue totalmente destruido durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Dada su pérdida, el pueblo japonés se dedicó a reconstruirlo de manera fidedigna, utilizándose cipreses japoneses para el templo y sembrándose más de 120,000 árboles en sus jardínes (que fueron donados por personas de todo Japón). Dicha reconstrucción se terminó en 1958, y desde entonces se ha convertido en uno de los puntos turísticos más populares de Tokio.

Entrada al Meiji-Jingú (Minami-sandó)

Yo llegué temprano, alrededor de las 9. El día estaba nubleado y el servicio metereológico predecía lluvia. El cielo estaba gris pero el ambiente en la estación de Harajuku era de lo más alegre. Muchísimos adolescentes vestidos en las formas más ocurrentes poblaban las calles y el sólo quedarse parado era un espectáculo. Estuve sentada en el puente un rato, pero después me encaminé hacia la entrada del Meiji-Jingú, que está marcada por un torii Shinto gigantesco hecho de madera:


Y mi foto salió quemada...y me cortaron los pies :(

Pasando la entrada, uno camina por Minami-sandó que está rodeada de árboles gigantescos de forma que uno parece estar adentro de un bosque. Muchos hordas de turistas se veían venir y otros tantos japoneses, vestidos en Yukatas y personas más grandes que vienen a hacer sus peticiones a los dioses. Después de una breve caminata uno llega al corazón del parque donde se levanta el templo. La zona es muy amplia y a la izquierda uno encuentra de inmediato la choyuza para purificarse y a la derecha la venta de reliquias y amuletos. Al entrar a la plaza principal ví que se estaba celebrando una boda y me puse a observar a la comitiva. Por lo que después me enteré, los sábados se celebran muchas bodas y en el tiempo que estuve ví pasar a otras dos parejas. 


Afuera del santuario central

Novios Japoneses en ceremonia Shinto

Una fracción del montonal de peticiones

El templo en sí no me pareció tan impresionante. Todo está hecho en madera y sí, las proporciones son gigantescas pero fuera de esto, la ornamentación es bastante sencilla y lo que me acabó gustando más fue el parque donde se encontraba y los árboles que se levantaban. 

Después de estar un rato observando la boda me regresé y me encaminé hacia Meiji-dóri que baja desde Harajuku hasta Shibuya. Por lo que había leído, Harajuku y Aoyama son las zonas donde todos los jóvenes vienen a comprar y a pasarse el rato caminando por las calles, vestidos en tendencias sólo aptas para menores de 20 años: cabellos rosa neón, medias coloridas, accesorios que estarán disponibles en el resto del mundo en 1 año, etc. Además está lleno de cafés y boutiques (una pena que andaba cortísima de efectivo...y ningún cajero a la vista). La caminata estuvo bastante agradable y el entrenimiento estuvo en ver a la gente pasar, y concluí que este es el sitio donde los adolescentes japoneses pasan las horas experimentando con su imagen.


Los típicos jóvenes japoneses de Harajuku

Shibuya

Al final de Meiji-dóri y cruzando hacia la siguiente cuadra me topé no sólo con un sinúmero de edificios con señales multicolor, muy al estilo de Times Square o Piccadilly Circus, sino con el cruce de calles más intimidante con el que me haya topado en mi vida. El cruce de Shibuya es famoso en el mundo y el estar parado en una de las banquetas de las cuatro calles que se intersectan es una de las sensaciones más aterradoras y excitantes que pueden encontrarse en Tokio. Cientos de personas esperán el verde del semáforo y cruzan en olas, estampándose cual tormenta (De hecho, en un costado hay un Starbucks gigante que tiene un mirador hacia el cruce). Lo curioso es que llegué al cruce casi por casualidad, puesto que estaba buscando la entrada a la estación de metro de Shibuya pero en la línea Ginza, y por más que la buscaba no la encontraba entre tanto gentío.


El mar de gente en el cruce de Shibuya

En lo que me sentaba a admirar a la gente en la plaza que se encuentra a un costado, descubrí una estatua dedicada a un perro (Hachikó) del que luego me enteré perteneció a un profesor que vivía en Shibuya a principios del siglo 20. Resulta que su perro iba a encontrarlo todos los días a la salida de la estación de Shibuya, y aún después de que el profesor murió en 1925, el perro siguó yendo a la estación hasta su propia muerte. La lealtad del perro fue entonces premiada por los japoneses quienes erigieron una estatua en su honor.

La estatua de Hachikó en Shibuya

Después de cuidadosas consideraciones, logré encontrar la entrada a la línea Ginza y logré salir de Shibuya, no sin antes divisar un Citibank, poseedor de un extraño objeto: un cajero automático que acepta tarjetas internacionales. El paseo por el oeste de Tokio terminó y me dirigí al polo opuesto/ antítesis de Shibuya en todos los sentidos: el más tradicional vecindario de Asakusa.

Cuídense!
xx

Linda

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El Santo Grial Japonés

Hola!

Verán, si hay una cosa que es difícil de encontrar en japón es un cajero automático que acepte tarjetas extranjeras. Sí, olvídense de Visa y Mastercard. Todo lo que les dijeron en los anuncios es una reverenda mentira una vez que llegan al lejano oriente. Tarjetas de crédito internacionales son sólo aceptadas en almacenes grandes y sólo con la condición de que puedan realizar una llamada telefónica donde pidan la autorización. Obvio que si no entra la llamada, pues no se puede pagar (y esto depende sobretodo de qué hora es en el oeste!). Luego, los cajeros automáticos aquí son sólo para tarjetas japonesas y obvio, están en japonés. 

Cajero Japonés

De hecho fuera del aeropuerto y las pocas sucursales de CitiBank que se puedan encontrar en Tokio, buscar un cajero automático es como buscar el Santo Grial. Sólo encontré uno en Shibuya y cuando lo ví casi me puse a saltar de emoción. 

Así que la moraleja es: Si van a japón lleven muchos muchos yenes...ahh, porque encontrar casas de cambio también es una empresa herculeana.

xxx
Linda.

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Jardínes y Templos Shintos

Hola!

El fin pasado fuí a darme una vuelta al centro aprovechando el buen clima (Se supone que en Japón la mejor época para visitar es Abril-Mayo, porque luego el calor y la humedad suben al infinito). El destino en esta ocasión eran los jardínes del Palacio Imperial, que son el único punto de acceso, dado a que el palacio en sí sólo está abierto dos días al año (el 2 de Enero por el año nuevo y el 23 de Diciembre que es el cumpleaños del Emperador). Cómo quería ir temprano, me agarré el tren desde Kashiwanoha a las 8 de la mañana y me cambié en Kita-senju , donde tome la línea Chiyoda hasta Ótemachi. El metro es bastante eficiente y funciona como sigue. Todas las estaciones estan numeradas a lo largo de la línea y adentro de los vagones hay avisos en Japonés y en Inglés sobre la siguiente parada, así que nunca hay problema. Uno puede comprar boletos en todas las estaciones o cargar con tarjetas prepagadas que se pasan por un sensor a la entrada y a la salida. De hecho, los Japoneses son buena onda en el sentido de que si se te acaba el dinero en la tarjeta y no te das cuenta, a la salida te avisa y hay una máquina de boletos donde uno puede regargar, sin tener que pagar de más.

Afuera del Óte-mon, la entrada a los Jardínes del Palacio Imperial

En cada estación hay también varias salidas enlistadas como C1, C2, etc. que dan a diferentes calles. Para salir al palacio uno debe tomar la C10 (y sí, la estación es gigantesca!) que da directamente a Óte-mon, que en algún momento de la historia fue la entrada a Edo-jó, el corazón del antiguo palacio. La puerta la abren a las 9 en punto y uno puede andar por los jardínes hasta las 4 de la tarde, si costo alguno, aunque por alguna razón dan una ficha de admisión que debe regresarse al salir.



Jardín de Ninomaru

En los jardínes se pueden encontrar varios edificios administrativos y otros como el teatro de música Tokagakudi (que quiere decir flor de durazno) y el Museo de la Colección Imperial.  Otro highlight es el  Jardín de Ninomaru, que contiene varios árboles representando cada una de las prefecturas. También hay una casa de té  (Suwa no chaya)  y se puede apreciar una de las torres de vigilancia (Fujimi-Yagura) de las tres que todavía existen (había 19 torres en el antiguo palacio Edo). Esta en particular está orientada hacia el Monte Fuji y la gente de palacio la ocupaba también para observar los fuegos artificiales tradicionales de Julio. Otro edificio que puede encontrarse, son los remanentes del Tenshudai Donjon (torre/fortaleza) que data de 1607, y que mide 58 m, contiene 5 pisos y solía ser el donjon más alto de todo Japón, simbolizando la autoridad del Tokugawa Shogunate. A mí me pareció una especie de pirámide rara, y la neta lo primero que vino a mi mente fue - los Mayas construyeron cosas más chidas -.

El hall de música Tokagakudi

La torre de vigilancia Fujimi-Yagura

Después de estar vagando por un par de horas, salí por la puerta este con dirección a otro parque público, Kitanomaru-Koen que en sus campos tiene el Museo de Ciencia (que estaba atascado), el Museo Nacional de Arte Moderno y el Nihon Budokan, donde se llevan a cabo espectáculos de artes marciales. De hecho me recordó a una especie de arena gigantesca, casi como estadio, pero con una forma hexagonal bastante interesante. El parque en sí es simpático y es ideal como para hacer picnic. Un dato curioso es que en la puerta de salida del otro lado del parque se juntan un montón de japonesitos que se la pasan dibujando la entrada que supongo es un remanente del palacio antiguo porque tenía el mismo estilo que las puertas de los jardínes del Palacio Imperial.

Nihon Budokan

Mi última parada antes de irme a comer fue una visita a Yasukuni-Jinja, un templo shinto dedicado al establecimiento de la paz en el Imperio y en particular a los 2.4 millones de japoneses muertos en batalla desde 1853. Por lo mismo, se supone que el tema del templo es bastante controversial, dado a que hay criminales de guerra que fueron enterrados en el templo en 1979. Este hecho ha sido visto como una ofensa por otros países asiáticos, y por lo mismo hay protestas de vez en cuando. La otra es que cada vez que se cumple el aniversario de la derrota de Japón en la segunda guerra mundial (15 Agosto 1945), muchos políticos japoneses van a visitar el templo.

En frente del torii Shinto

La mayoría de la gente en Japón sigue tanto a la religión Shinto como a la budista y la forma en que concilian el hecho de que siguen a ambas religiones se debe a que la Shinto se ocupa de las cosas de la vida diaria como nacimientos, matrimonios, etc. El principio fundamental es que los dioses Shintos (kami) están en el mundo y pueden ayudar a la gente. Los dioses Shinto incluyen todo tipo de espíritus y deidades que suelen (se supone) encontrarse enshrinados en los templos shintos. 

El budismo es la religión de lo que ocurre después de la vida y lo que pasa con el alma, así que los funerales se llevan a cabo en los templos budistas. Esta religión llegó desde la India en el siglo sexto y convive de forma armoniosa con el Shinto. Los templos usuamente son más elaborados que los Shintos, con pilares y varios techos y figuras guardianas, tal cómo el Senso-Ji de Asakusa.

Los templos Shintos se reconocen fácilmente por el torii Shinto, una estructura con dos barras horizontales que está usualmente pintada de rojo brillante. Una vez que se cruza esta especie de entrada, hacia un costado se localiza la chózuya, una fuente de agua con varias especies de cazuelas colgadas (hishaku) con las que uno se supone, debe purificarse. Esto funciona como sigue. Primero se agarra un hishaku y se llena de agua, con la que después uno se enjuaga primero una mano y luego la otra. Después se supone que uno se enjuaga la boca con el agua y se escupe afuera de la chózuya.

Chózuya con varias hishakus

Después de este procedimiento, uno pasa al patio principal, el hall de adoración (haiden). Aquí uno va directamente a la entrada del templo donde hay una caja en frente y una cuerda que está atada a un gong En principio uno echa dinero en la caja y luego se jala la cuerda para llamar al dios. Luego uno aplaude un par de veces y se pide el favor (Neta lo primero que pensé fue en Rei (Sailor Mars) de Sailor Moon, jejeje). Lo que me dijeron fue que evidentemente entre más grande la petición, más dinero se debe echar.

Estuve un rato observando a la gente y creo que lo que más me llamaba la atención era lo de los aplausos. Luego me encaminé a ver el Yushukan, un museo de guerra que está al lado del templo. En despliegue tienen un torpedo y algunos cañones, pero no me quedé mucho tiempo dado a que las explicaciones están en japonés y además estaba ya acercándose el medio día y además de estarme muriendo de hambre, había quedado de verme con Susanne y Domenico y de por sí ya iba tarde. 

Yasukuni-Jinja

Bueno, aquí termina el post por el momento. Ya van pasadas dos semanas de mi estancia por acá y he de decir que la he pasado muy bien y el trabajo ahí va. Al menos he de decir que estoy empezando a ver lo de otro problemita que realmente me parece muyyy interesante. La siguiente semana es mi plática en Kyoto, así que es muy posible que tenga fotos y este fin es un festival en Asakusa que seguro sacará a relucir todas las tradiciones niponas.

Cuídense y ahí se ven.
Linda

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Cosas Raras

Hey!

Este es un post cortito pero para que se chequen que rarezas se encuentran en estas tierras extrañas. He aquí un anuncio sobre acoso sexual que se puede encontrar en cualquier rincón de la universidad:

Anuncio sobre acoso sexual...en serio??

Ahora sí díganme qué tiene que ver un gato con el acoso sexual? Se me escapa la idea. Otra cosa curiosa? Restaurantes para perros. Verán, en Lalaport, el centro comercial que está a lado de la estación de Kashiwanoha, hay un restaurante donde admiten perros y mienras uno come, al perro le dan de comer, lo bañan y demás. Neta pensé que esto sólo existía en el mundo de Paris Hilton o algo así...

Entrada al restaurante que resulta de la cruza de una veterinaria con una cafetería

En fín, que puedo decir, y esto es sólo una pequeña probada del tipo de cosas/lugares que uno puede encontrar aquí. Apenas ayer Susanne me refirió a un artículo donde hablaban de un nuevo "tipo" de hombres que son una especie de metrosexuales extremos (sososhukei) que hasta usan bras, que porque los relaja...gulp!

Ciau!
Linda

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Día Verde, Té Verde

Hey!

El Lunes fuimos a Hama-Rikyu Gardens, un hermoso parque que tiene jardínes típicos del periodo Edo y que contiene un lago con toma directa de la bahía. Este parque se encuentra muy cerca de Ginza, una región llena de tiendas de diseñador y edificios modernos y de hecho, antes de llegar al parque, debido a que era día feriado (se celebra el día verde, donde se supone se debe estar agradecido con la naturaleza por sus bendiciones), nos quedamos viendo un festival de grupos a capella cuya canción que estaban cantando me recordaba a cualquier rolita que ponen de fondo en una caricatura japonesa (tipo cuando el personaje principal está a punto de enfrentarse con su destino....aaaa). Estuvo muy chistoso. Bueno, el punto es que cuando llegamos al parque resulta que la entrada era libre por lo mismo y decidimos que era una señal más del porque teníamos que ir ese día.

Banda pop cantando a capella en un festival


Edificios gigantes cerca de Ginza

La historia del parque es como sigue. En 1654, el hermano menor de Ietsuna, el cuarto shogun Tokugawa secó parte de las regiones poco profundas del lago y construyó su residencia a la que llamó Kofu Hama-Yashiki (Kofu significa Pabellon de playa). Esta residencia con el tiempo pasó a ser propiedad de la familia Togukawa, y se renombró como Hama-Goden (Palacio de Playa). De ahí en adelante el jardín sufrió varios cambios hasta que fue terminado en tiempos del 11 shogun, Ienari, en la forma en la que se mantiene hasta el día de hoy. Depués de la restauración Meiji, el jardín se convirtió en una residencia secundaria de la familia real, mas con la segunda guerra mundial y con el gran terremoto Kanto, los edificios y árboles sufrieron daños en exceso, por lo que en 1945, la familia imperial cedió el jardín a la ciudad de Tokio, abriéndose como parque público en abril de 1946. el parque cuenta con dos sitios de caza de patos (Koshin-do Kamoba y Shinsen-za Kamoba y una hermosa casa de té (Nakajima-no-ochaya) en el entorno del lago.


Los jardines de Hama-Rikyu

El motivo original de la visita, aparte de que yo estoy por acá, fue que Susanne esperaba fotografiar ciertas flores (Chéquense todas sus fotos de plantas aquí, que son realmente fantásticas). El parque cuenta con un calendario de flores, por lo que en cada estación pueden apreciarse diferentes atracciones como el pino de 300 años y el campo de flores (con más de 60 tipos de peonias). La caminata alrededor de los jardines es muy agradable y tuvimos un clima envidiable (lo único fue que el ventilador estaba prendido, jejeje y en todas las fotos el pelo sale volando por todos lados). Lo único malo fue que las flores que Susanne buscaba habían floreado menos de dos semanas atrás y por ende, no alcanzó a fotografiarlas. De cualquier manera, el paseo no fue en vano, ya que tuvimos chance de tomar té a la japonesa en Nakajima-no-ochaya.

Vistas del jardín y del lago

La ceremonia del té tiene mucha tradición (estoy segura muchos habrán escuchado de ella o visto en alguna película o serie algo alusivo). Al entrar a la casa de té (donde como siempre tuvimos que dejar nuestros zapatos en unas especie de libreros), pagamos nuestra tarifa (600 Yen por servicio de té y pastel) y nos fuimos a sentar (o más bien a hincar, aunque mis habilidades al respecto son nulas y acabé desplomándome a un costado). Una de las señoritas nos trajó un número y nos dió una tarjeta con las instrucciones o mejor dicho, las costumbres acerca de cómo se debe tomar apropriadamente el té. Para que sepan, aquí se las describo.

Té tradicional japonés (matcha) con pastel de pasta de arroz

El té lo traen en un tazoncito redondo sin asa, y es de una variedad especial que le llaman matcha, que es basicamente un polvo de té verde que baten para que produzca espuma. El pastel viene a un costado y es realmente un dulce hecho de pasta de arroz relleno de de pasta de azuki. Los dos son servidos en una charola que colocan en frente, con la taza de té teniendo el adorno (cualquier garabato) hacia uno. En principio, el pastel debe comerse primero y lo que uno hace es colocarlo sobre la palma izquierda para cortarlo con la mano derecha con el palillo de madera que se proporciona. El pastel se corta en pedacitos y se come pedazo por pedazo usándose el palillo como tenedor.

Susanne mostrando como partir el pastel

Una vez que se ha comido el pastel, uno se prepara para tomar el té. Para esto, uno toma el tazón y se coloca en la palma izquierda sin alterar la orientación. Luego se usa la mano derecha para girar el tazón en el sentido de las manecillas del reloj, dos veces (en una sucesión de primero 90 grados y luego 180 grados). De esta forma el tazón termina con una orientación tal que el adorno está en el lado opuesto a uno y ahora se procede a beber el té. Usualmente se incluyen 3-4 sorbos de té en una taza y debe de evitarse el tomarse de corrido (porque entonces no podría disfrutarse el sabor). Yo encontré que el sabor amargo del té va bastante bien con lo dulce del pastel y la experiencia fue bastante agradable (y más con el hermoso escenario de esta casa de té en particular).


Susanne y yo posando para la cámara desde la terraza de Nakajima-no-ochaya.

Cuando terminamos nos lanzamos por el suijo bus, un barco que va desde el parque hasta Asakuza, que permite ver los 14 puentes que se extienden sobre el rio Sumidagawa, incluyendo el Rainbow Bridge, un puente muy nuevo que cruza desde Tokio hasta la isla de Odaiba. El paseo es muy lindo y en particular las explanadas alrededor de Asakusa son muy agradables para una caminata vespertina (durante la época de los cerezos, estas explanadas están cubiertas por techos rosados).

Uno de los 14 puentes que atraviesan el río Sumidagawa

Una construcción muy interesante es el edificio dorado que parece tarro de cerveza y que simplemente llama la atención cuando uno llega al destino final. Por lo que me dijo Domenico, el edificio es de oficinas pero pues a quién se le ocurre construir algo dorado? no se me ocurre.

El Asahi Beer Hall, alias el edificio dorado


Con Domenico, en frente del tarro de cerveza

En fin. Ya se alargó el post y ya tengo mucho sueño. Mañana tengo que regresar al trabajo así que ahí se ven.
xx

Linda.

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