Desde un recóndito lugar
Hey!


Finalmente he llegado al lugar más recóndito del planeta. Me encuentro en el lejano Oriente, donde estaré 1 mes haciendo investigación y pues apenas llego y me estoy cargando un jet lag de lo más asqueroso posible. Espero poderme recuperar porque tengo que dar una plática mañana Jueves y si no estoy en mis cinco sentidos, algo me dice que no irá muy bien.
Salí a las 2.30 de la mañana de Cam con destino a Heathrow. Salí de la terminal 2 que es probablemente la única terminal que no han remodelado y que es pequeñísima. Me encontré con la rareza de que en AirFrance ya no te formas para check in, sino que vas a unos kioskos a checarte y luego te formas nada más para aventar las maletas. Como todo esto me tomó poco tiempo, tuve que ir a matar dos horas al Nero, donde me aventé todo el Financial Times que habían dejado olvidado y para no variar con el tema, la influenza en México se encontraba en primera plana.
Mi primer vuelo era a Charles de Gaulle en Paris. Como es de 1 hora ni si quiera alcancé a dormirme y sólo estuve baboseando con la revista que te ponen. Corrí con suerte de que la gate de la que salía el vuelo a Tokio, estaba muy cerca de mi gate de llegada, por lo que sólo tuve que aventarme la seguridad y de ahí, otra espera de 2 horas en lo que salía el vuelo, que no corrio en vano, dado a que me puse a dibujar una odalisca, cortesía de la revista que tenía en la maleta.
El vuelo salió puntual a las 11.30. Ya para ese entonces tenía hambre (se me borró el llevarme unos cuantos euros para comer algo en CdG) y no veía cuando me trajeran la comida. Me había tocado un asiento de pasillo y todo iba bien hasta que ví (y olí) al individuo que iba a sentarse a lado. Me daban ganas de decirle que ya hace mucho que se inventaron los desoderantes y los regaderazos. Por un momento pensé que 11 horas de vuelo iban a ser realmente insorportables y más cuando se puso su ipod con el volumen a max. que hasta yo identifiqué que venía oyendo a Korn. Por suerte cuando ibamos a despegar, me fije que había varias filas vacías y pues ni pronta, me moví a una fila central vacía. Todo iba bien yay!. Luego, el catálogo de películas estaba masivo y pues nomás se pudo, me puse a ver Slumdog Millionaire, que no había podido ver durante la temporada de Oscares. Neta que chida peli. Finalmente vi cual era todo el borlote y puedo entender porque la historia estaba super-oscareable. Hacia la mitad de la peli, trajeron la comida: cerdo con arroz blanco, ensalada de zanahoria, pan con mantequilla y postre. En principio nada atemorizate, pero o dios mio, la que me esperaba.
Verán, antes de este vuelo han sido ya 3 veces donde me he intoxicado mal plan con la comida del avión y acabo con migraña espantosa que sólo se puede terminar si básicamente expulsó el agente maligno de alguna u otra forma. La última vez que pasó me dije a mi misma -no comas en el avión-, pero parece ser que mi amigo Alz pasó a visitarme y simplemente no me acordé de mi sabia observación. La intoxicación número 4 llegó y no importaron las pelis que vi después (Brideshead Revisited y la totalmente predecible Nights in Rodanthe) simplemente pasé un vuelo infernal. Para colmo, el separador de asientos de enmedio estaba fijo, por lo que ni siquiera pude acostarme y yo sólo rogaba que el avioncito en el mapita pasara las urales a la de ya.
9 horas después llegó el desayuno y neta que no tuve humor para ni siquiera beberle al jugo de naranja. Pueden imaginarse que pasó después, y predeciblemente me empecé a sentir mucho mejor. Algo cansada, pero el dolor de cabeza comenzó a ceder y pude abrir los ojos a la luz y agradecí la existencia de las bolsas de mareo en los asientos.
La llegada a Narita estuvo tranquila y pasar por inmigración es muy similar a Gringolandia, con la diferencia de que aquí lo hacen en una fracción del tiempo, por lo que no se hacen colas (también toman huellas digitales y foto). Mi maleta salió en un tiempo decente y en aduana me revisaron, pero creo que el individuo encontró simpático el hecho de que le dije la verdad: -Qué traes? - me preguntó. -Ropa- le dije. -Sólo ropa?- preguntó. -Sí, solo ropa-. Me revisó y me dijo -Efectivamente. Ropa -.
Lo primero que hice al salir fue el tratar de llamar por teléfono a mi mamá, porque la travesía me costó dos días (aquí ya era Martes cuando en el resto de mi mundo era Lunes) y no había podido felicitarla por su cumple. Luego me fui a comprar mi boleto de bus a Kashiwa y me fui a matar otras dos horas de tiempo, porque el bus salía hasta las 9 de la mañana. Durante este tiempo visité el baño y me topé con el escusado con más botones en el planeta tierra, que incluía instructivo visual para mostrar como hacer uso de los add ons para "clean the buttocks" como decía, subir la temperatura y emitir vapor. O dios mio..... En este tiempo también me percaté que mi mente estaba medio atontada y comencé a vislumbrar lo que es tener jet lag de verdad.
A las 9 en punto llegó el bus. Curiosamente te dan un boletito para que puedas identificar tu maleta al final y pues era un bus guajolotero, de esos que hacen paradas en todos lados y por tanto tardó dos horas en llegar a Kashiwa. Las vistas no fueron muy entretenidas, debido a que se fue por calles residenciales y sólo pude observar que las casas se parecen más a las del continente americano, que las del europeo, por lo que me imagino son más modernas. Las pocas tiendas que ví mostraban letreros súper coloridos llenos de símbolos para mí incomprensibles, por lo que no supe de qué demonios eran. 2 horas después me encontraba en frente de un hotel en el centro de Kashiwa. Mis instrucciones marcaban después el caminar 3 min para agarrar el bus 2 de la línea Tobu con destino del National Cancer Centre. Como no sabía bien hacia donde caminar 3 min, decidí seguir a la gente y eventualmente vi un número 2 y una cola gigantesca llena de japoneses mayores de 60 años.
Cuando el bus llegó, no tuve tiempo más que de subirme por la mitad y ni forma de averiguar en donde pagar o qué hacer. La mayoría estaban swipeando una tarjeta y pues decidí tomar el approach de esperar y ver qué pasaba. Adentro del bus todo estaba lleno de letreros y por primera vez supe que es lo que se siente no saber leer....peor, neta me sentía totalmente inútil sin saber el idioma y sin poderme comunicar. El siguiente problema era saber dónde bajarme. Mis notas marcaban que el trayecto duraría 30 min. En este momento ya mi cabeza comenzaba a ceder y mi cuerpo gritaba por comida y por una cama. Mis observaciones durante el trayecto se redujeron al hecho de que muchos japonenes usan máscaras de hospital cuando andan en la calle, lo que no sé si se deba a la contaminación o a otra razón. Cuando se iban cumpliendo los 30 min, me armé de valor y fui a preguntarle al conductor por el National Cancer Center. Él me hizo una seña como de alto y capté el mensaje de no bajarme todavía. Resultó que era la última parada y que para pagar uno tenía que echar las monedas en cantidad exacta, en una maquinita a un costado del conductor.
El último problema era saber hacia donde caminar los últimos 3 minutos de trayecto. Evidentemente escogí la dirección equivocada la primera vez, pero la segunda vez le atiné después de consultar con una japonesita que al observar mi mapa señaló hacia el otro lado.
Cuando llegué al edificio de IPMU, me dirigí hacia el cuarto de oficinas. Adentró me recibió la secretaría quien había hecho mucha de la burocracia para mi visita. Me entregó mi credencial, llave y paquete de recibimiento (con los típicos crípticos del instituto, el newsletter, etc) y le avisó a Susanne que yo había llegado. Tuve que llenar un par de formas y en eso Susanne y Domenico llegaron y me llevaron a la cafetería para el lunch, que consistió en un plato de noodles, arroz y otros guisos de verduras varias con soya, bastante buenos y que se cobran por peso. Al término me dejaron en la oficina con otro encargado quien me llevaría al cuarto donde me quedaría y me explicaría el funcionamiento del alojamiento...-Qué tanto podrían explicarme?-...resultó ser bastante. El flat resultó ser muy simpático pero de entrada uno debe quitarse los zapatos, uno debe de aprender cómo separar la basura (hay 6 categorías, todas con su respectiva bolsita de color y días de recolección). El agua caliente se opera con unos aparatos de lo más extraños llenos de botones y también me enseñaron a usar la arrocera, la tetera y la lavadora, todas llenas de botones como no he visto en mi vida. Todas las explicaciones se dieron en 1 hora y al final me introdujeron a la encargada del piso de departamentos, en caso de que necesitara ayuda.
Control del agua caliente y todas las formas diferentes de reciclar basura.
Finalmente a las 3 quedé libre y decidí tomarme una merecida siesta porque mi cabeza estaba convencida de que 2+2=irracional (lo que es definitivamente una señal de que algo no está funcionando). Me puse el despertador a las 5 porque pensé que sería mejor si me despertaba y luego trataba de dormirme en la noche, para tratar de eliminar el jet lag y además había quedado con Susanne de verme a las 6 para que me enseñara donde quedaba el súper.
La visita al súper fue bastante interesante. Para mi buena suerte, el mall queda bastante cerca y ahí hay todo para comprar. Debo decir que si no hubiera ido con Susanne y Domenico hubiera sido bastante complicado el comprar, porque simplemente el tipo de empacado y evidentemente el lenguaje complican el asunto. Acabé comprando cereal, leche, yogur y galletas, siendo que tomaría lunch en el instituto y la cocina nomás no se me da. También fuimos a una tiendida de todo por 100 Yen, donde venden muchas cosas simpáticas en formas no esperadas (esponjas para lavar trastes en forma de pescados, pinguinos, etc) y compramos unos dulces de arroz pegostioso (Susanne me dijo que todos los dulces aquí son así, y que cosas crujientes nomás no se les dan a los japoneses). Al final de la compra, me despedí de Susanne y Domenico y caminé de regreso a la casa, donde después de cenar caí como piedra en la cama.
Así termina mi primer día en el lejano oriente. El jueves es mi plática y todavía no la termino (me faltan los primeros 30 min...ya tengo 60 hechos). Espero terminarla hoy y a ver si consigo tomar algunas fotos hoy.
xxx
Linda


Qué chido (módulo la intoxicada)! Parece que va a estar súper interesante estar por allá :D. Ya después me darás tips!!
Cuídate mucho Linda y disfruta!
:O no manches.. suena increíble.. ya me dieron ganas de ir!! No olvides tomar muchas pero muchas fotos!!
tsss, aguas con la comida de aviones, a mi también me hace mal... y pues qué chido!, espero que tomes muchas muchas fotitos de todas esas cosas raras y locas de los japoneses...
muchos abrazos y que te sea leve
OMG Linda,
Only now I had some time to read your posts and seems like you had a flight from hell! Seriously, plane food is the worst thing for one's health. Rog and I usually avoid it by eating beforehand and travelling with lots of fruits, dried nuts and sandwiches. This works!
About the "dulces de arroz pegostioso". Was that Mochi? Did you like it? I looove it. Japanese patisserie rocks!
Take care whilst over there,
LNH
SI, no se preocupen que tendran fotos de a monton!!
LNH: Those weren't mochi, but they were made with the same rice paste. They came in some sort of stick covered with a sweet sauce...quite strange. Mochi is now something I luv as well. Do you know how to get them by in England??