Asakusa

Hola!

Aquí les va un poco de lo que he logrado ver en este tiempito que llevo por acá. 

Mi primera experiencia en Tokio ha sido la región de Asakusa, dado a que Susanne y Domenico viven ahí. Esta parte de la ciudad es muy interesante y conserva parte del carácter original de un vecindario urbano nipon, además de que está excelentemente bien conetada vía tren (el trayecto desde Kashiwa a la estación de Asakusa es de 24 min en servicio semi-rápido) y metro (las líneas de Ginza y Marunouchi tienen parada). El corazón de Asakusa es el templo Sensó-ji ó Asakusa Kannon-do, que contiene una imagen de Kannon, el dios Buda de la piedad, que se supone fue rescatado del rio Sumida en el 628. La entrada al templo es vía el Kaminarimon, una gran puerta que contiene a los lados unas especie de demonios (pero que Domenico me comentó no son demonios sino dioses...oopss!) que son Fujin y Raijin, dioses del viento y del trueno.

Fujin y Raijin. Según yo parecen demonios, pero son dioses...oopps!

La pagoda de Sensó-Ji

...y yo haciendo mis gracias

A lado del templo hay varios puestos con comida bastante entretenidos. Por ejemplo, hacen estas bolitas llenas de verdura y marisco, con una mezcla tipo hot cake que ponen en una charola caliente de metal con muchas semi-esferas. Lo que pasa es que después de un rato, el tío que está cocinando agarra un palito y se pone a dar vueltas a cada semiesfera, de forma que usando la parte ya cocida, construye la otra mitad de la esfera. El resultado son unas bolitas de masa que se sirven calientes con una salsita muy rica y una especie de aserrín por encima, que resultó ser atún seco. Susanne me comentó que de hecho pasa que entre más viejito sea el que cocina, mejor salen las bolitas ;).

Antojitos locales ;)

Susanne y yo en los jardines de Sensó-Ji en Asakusa

Ese día nuestra comida fueron unos noodles tipo yaki-soba bastante buenos, que nos comimos en el parque anexo al templo. De ahí nos fuimos caminando hacia una avenida muy grande que sale de la puerta principal y que se conoce como Nakamise-Dori. Esta avenida es bastante popular porque está llena de tienditas vendiendo todo tipo de cosas (cerámica, palillos chinos, dulces, comida, etc.). Ahí compramos Mochi para tomar con el té y aprendí la lección de que el relleno de los dulces (el frijol azuki) no tiene sabor extraño y de hecho después de unos días, se convierte en bastante común. También pasamos por varias tiendas donde venden cerámica típica para el té, platos y demás, todos muy lindos y vistosos, y también nos asomamos al Dembó-in, un jardín anexo a los templos que está cerrado al público, pero que se ve bastante lindo.


Nakamise-Dori

Muchas variedades de mochi

El día terminó con nosotros sentados en una terraza tomando té y comiendo mochi, con el sol brillando y la ciudad extendiéndose cual gigantesca metrópolis. Domenico se puso a tocar la guitarra (Realmente quedé impresionada!) y Susanne se puso a cuidar las plantas de su terraza mientras yo sacaba cuanta foto se me ocurría. En ese momento me pegó y concluí que de cierta forma Tokio es como la ciudad de México, sólo que con menos contaminación y tráfico (el famoso problema del estacionamiento), y millones de carteles coloridos con símbolos extraños.

Domenico haciendo dote de sus habilidades artísticas

Hasta el siguiente post.
xx

Linda.

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1 Response to "Asakusa"

  • the lines on my face Says:

    Qué chido! qué envidia! jajaja ya vi todas tus fotos del flickr, están geniales... tsss...
    muchos abrazos y sigue contando ;)